Reportaje "Muertes psicológicas"

MUERTES PSICOLOGICAS

 

Muchas personas hablan de que la gente muere de pena o simplemente las mata la soledad, factores que no todos validan, ¿Qué tanto hay de cierto en esto?, ¿Influirán estas  causas en la muerte de una persona?

 

Lo que se cree.

 

Se han visto casos de parejas de ancianos que llevan años juntos, y cuando uno de los dos fallece no pasa mucho tiempo para que el otro muera, y gran parte de la gente le da explicaciones no muy convincentes a estos fenómeno de muerte, como pueden ser la pena, o la soledad. Es interesante investigar si factores como estos pueden ser los principales causantes, o tal vez contribuyan en parte a una muerte, y si no fuera así, ¿Por qué se llega a este tipo de conclusiones?. Siempre son asociados estos tipos de muerte a las personas mayores, ¿Acaso estos serán más vulnerables a que causas como la soledad y la angustia, acaben con su vida?

No es menor ponerse a analizar si estos síntomas tienen mayor repercusión en una persona de avanzada edad, o si todos estamos igualmente expuestos a sucumbir ante estos eventos.

 

Mito o realidad.

 

            Según la docente y psicóloga de la Universidad de La Frontera doña Francisca Román, si bien síntomas como la soledad y la pena no son los causantes directos de una muerte, si contribuyen en gran parte a esta. Ella señala un proceso fundamental para comprender la asociación de estos fenómenos a la causa de una muerte, y que es llamada “la instancia de duelo”, que consiste en el proceso por el cual pasa una persona tras la pérdida de un ser querido, y que dentro de esta son determinantes factores como: la identidad, el rol de la persona fallecida y que tan cercana era esta persona con el afectado, o que vinculo se sostenía con el difunto, si se trata de un hijo, un padre, una madre, etc. También influyen la edad y el sexo de la persona que sufrió la pérdida, las causas y circunstancias en que esta ocurrió, tanto social como psicológica que afectan al sobreviviente. Estas son características que facilitan la comprensión de porque sucede esto. Es fundamental cuando la familia o una persona en particular ya tiene asumida la muerte y esto se dan en casos de enfermedades terminales, y debido a esto se realiza el transcurso llamado “de preparación psicológica”, lo que pude reducir el impacto o el dolor después de la pérdida.         

Hay otros elementos según doña Francisca, que pueden ya sea aumentar o disminuir el sufrimiento después de la tragedia, pueden llevar a momentos difíciles de negación, rabia e incluso depresión. Estos pueden ser el sentimiento de culpa, que se da si se produjo un conflicto anterior a la muerte y no hubo el proceso de perdón, aquello puede ser determinante en el estado anímico de una persona. Es importante precisar que si la muerte es repentina, es más probable que el dolor sea mayor por el “Shok”[1], y porque nunca se logró concretar el proceso de “de preparación psicológica”, lo que es fundamental al momento de querer salir adelante.

            La instancia de duelo es normal, y puede durar días e incluso meses, pero cuando persiste en el tiempo podríamos estar habando de un síntoma patológico. Es imprescindible para una evolución positiva tras este tipo de crisis, lo que nuestra especialista denomina “redes de apoyo”, que consta en la ayuda de la familia, amigos y gente cercana a nosotros, en donde podamos encontrar los medios para salir adelante, a través de este tipo de relaciones.

            Con respecto a que las personas mayores están más propensas a estas crisis nuestra especialista nos explica, que es porque “el anciano se enfrenta a una realidad que no logra comprender y que capta toda su atención, por lo que el consuelo no será bien recibido, y por ende las redes de apoyo no son del todo eficientes, una persona joven logra en parte ser un poco más asequible a una red de apoyo y eso beneficia en gran manera a su recuperación”.

 

La verdadera causa

 

            Entonces después de comprender los factores determinantes en este tipo de crisis, hace falta entender la explicación médica de porque si bien influyen en el estado anímico logran ser causantes de una muerte.

            La Ciencia que estudia estos fenómenos es “la psiconeuroinmunología, que investiga las interacciones entre el cerebro (mente/conducta) y el sistema inmune y sus consecuencias clínicas”[2]. Lo que nos trata de explicar esta ciencia es que cuando una persona sufre depresión, su sistema inmune se debilita y deja propenso al paciente a cualquier tipo de enfermedad que puede ser adquirida o desarrollada por su sistema. En esto podemos entender que las emociones juegan un rol fundamental dentro de nuestro sistema inmune.

            La inmunología, es la generadora de redes para el mantenimiento de la salud y las defensas de las enfermedades. Todo este proceso esta estrechamente vinculado con el cerebro que es el que envía las emociones, y teniendo en cuenta que síntomas como el estrés o la depresión afectan en nuestro sistema inmune, podríamos dar la explicación de porque la gente en su mayoría, después de la muerte de un ser querido se enferma y en el peor de los casos también muere. Con respecto a esto podríamos concluir que hay una estrecha relación entre emociones, inmunidad y enfermedades.

 “Psique (alma) y cuerpo reaccionan complementariamente una con otro, según mi entender. Un cambio en el estado de la psique produce un cambio en la estructura del cuerpo, y a la inversa, un cambio en la estructura del cuerpo produce un cambio en la estructura de la psique”[3], otra forma de análisis que nos permite entender cada vez más esos fenómenos.

            Otro punto importante a rescatar es que cuando algunas personas pasan por depresión tienden a buscar la salida a sus problemas por medio del alcohol o las drogas, y el uso de estos tiene efectos adversos sobre varios aspectos de la inmunidad y la susceptibilidad a las enfermedades infecciosas, los alcohólicos son propensos a contraer infecciones. De esta manera también encontramos otro punto determinante dentro de las crisis psicológicas.

 

Como conclusión.

 

            Para finalizar podríamos concluir que fenómenos como la soledad, la angustia, o la pena, producen depresión en las personas, y aunque no son los reales causantes de una muerte, si afectan en gran manera, ya que debilitan nuestro sistema inmune el cual es fundamental para mantener el equilibrio de nuestra salud.

            Al momento de pasar por una crisis como esta es necesario contar con redes de apoyo, las cuales son esenciales en una pronta recuperación dentro de la instancia de duelo. Y asumir que sentimientos como rabia y culpa son muy comunes cuando nos enfrentamos a la noticia de la muerte de un ser querido o de alguien cercano. Y que hablar, caminar, llorar, cocinar, meditar, practicar algún deporte, pensar, son buenos ejercicios para salir adelante.

 

 



[1] Se inicia cuando nos enfrentamos a la noticia de la muerte. Puede prolongarse desde minutos, días y hasta seis meses.

 

[2] Sacado del ensayo de psiconeuroinmunología: sinopsis de su historia, evidencias y consecuencias de George F. Solomon.

 

[3] Aristóteles.

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